En Mateo 18:21-35, Jesús cuenta la parábola de un siervo perdonado de una deuda inmensa (diez mil talentos), que luego se niega a perdonar a un consiervo una deuda minúscula (cien denarios). Al enterarse, el rey, enojado, lo entregó "a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía". Esta parábola es una clara advertencia: cuando nos negamos a perdonar a quienes nos han ofendido, nos entregamos a "verdugos" espirituales, emocionales y físicos. Estos verdugos pueden manifestarse como tormento mental, ansiedad, depresión, y sí, también como enfermedades físicas crónicas ligadas a nuestro enemigo.